viernes, 23 de marzo de 2012

El sueño hecho realidad de Humberto Prado Sifontes


El Ferrocarril de Catia, representativo del demolido penal.
Hubo un tiempo en que el baloncesto, palabra de honor, le salvó la vida a más de un muchacho que cumplía pena de prisión. Emulando la exitosa experiencia del Teatro penitenciario, el abogado Humberto Prado Sifontes se le metió entre ceja y ceja hacer lo mismo con el deporte. Y el básquet fue la excusa perfecta. La experiencia consistía en que quintetos de calidad de las cárceles, recibieran a equipos externos y que los reclusos pudieran salir a competir en las contiendas metropolitanas. Así se hizo y con tanto éxito, que los custodios de la Guardia Nacional, que al principio duplicaban en número a la nónima del equipo, fueron decreciendo paulatinamente. Hoy, lamentablemente, las cárceles en Venezuela son un infierno, universidades del delito y centros de coordinación para operaciones delictivas. Para sobrevivir, los chamos deben luchar en un coliseo, en vez de jugar una partida de básquet. La foto corresponde a la Revista Caliente, suplemento deportivo del diario "Así es la noticia", que publicaba la CA El Nacional y del cual fui su coordinador.

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