viernes, 10 de febrero de 2012

Rafael Vidal más allá del dolor y el recuerdo

A María Esperanza, la "China" Hung

Este 12 de febrero se celebra en Venezuela, el día del Nadador. Es una fecha para reafirmar el trabajo, la constancia y la alegría de formar parte de la gran familia de la natación en esta "Tierra de gracia". Luego de la trágica desaparición del medallista olímpico Rafael Vidal Castro (1964 - 2005), miles de personas alrededor del mundo entero, dedican una mañana para honrar a quien tanto le diera a su gran pasión: nadar.
Tras acusar el bestial impacto del dolor y la indignación, la respuesta de sus amigos más cercanos no fue medrar en el odio, una fuerza tan corrosiva. La respuesta fue hacer lo que les unió y les hermanó. 
Y la multiplicación de la buena vibra, encontró eco en cada brazada. Y no sólo fue en la pileta del Parque Miranda, donde el hijo de Marina comenzó a dar muestras de su talento. No sólo fue en el Naciones Unidas, ni en Valencia, Barquisimeto o el Centro Italo de Prados del Este.
La energía por alcanzar y superar con creces el Millón de metros por Rafael Vidal, llegó a Australia, Nueva Zelanda, Hungría, Londres, España, Miami, Houston, Los Angeles, Ciudad de México, Montevideo, Buenos Aires, Lima. Es algo cuya descripción supera las palabras.
"Gracias por acordarte de la medalla. Yo pensé que ya a nadie más le interesaba recordarla", me comentó un día el atleta, con motivo del décimo aniversario de su logro en la mítica prueba 200 metros mariposa, en los Juegos de Los Angeles, California 1984.
Yo trabajaba en aquel entonces en el diario El Universal de Caracas y logré que el hito no pasara bajo la mesa. Posteriormente, fue aleccionador ver a Rafael en su faceta de empresario, de motivador, de imagen corporativa vinculada al logro de metas, al trabajo en equipo. Su paso por la Tierra fue pleno y dejó honda huella.

Personalmente, les he comentado a aquellos que se han encargado de mantener esa iniciativa viva, que la fecha debe servir para llamar la atención sobre el trágico estado de muchas piscinas públicas, instalaciones abandonadas por la desidia gubernamental, recipientes de aguas putrefactas y mosquitos, mientras se pierden talentos de futuras estrellas.
En un ambiente tan polarizado, como el que vivimos en la actualidad, un señalamiento como ese, podría ser tomado como ataque a la actual gestión del Ministerio del deporte, administración que deja mucho que desear, si me piden humilde opinión.
Hay días que uno amanece, como si una Hummer se lo hubiera llevado por delante, sin aviso y sin protesto. En esos tiempos la esperanza parece perdida y todo se contamina en el caos. Yo he pasado por muchos de esos amaneceres. ¿Pero saben qué? Siempre existe la posibilidad de cerrar los ojos, tomar una gran bocanada de aire, escuchar la propia voz interior ("Persistid es la orden") para tomar el camino de una vida digna, que nos deje alegrías y la serenidad necesaria para sacarle hasta la última gota al néctar.

En cada nadador vive Rafa. Foto Min Deporte.


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