miércoles, 1 de agosto de 2012

Rubén Limardo sintió energía de su madre en el combate por el oro

Prensa COV, Maureen Mijares.

Esta medalla la visualicé desde chiquito, esto siempre lo tuve en mente, se lo dije a mi entrenador, siento que me voy a ganar esa medalla. Al fin, un sueño hecho realidad”.
Así lo señaló el campeón olímpico de espada Rubén Limardo, “Espero que Venezuela la disfrute, muy contento de verdad. Esto es soñar, es inimaginable. Mi sueño era ser campeón olímpico y cuando uno lo tiene en mente se puede lograr. Me sentí muy bien, ahora con molestias en el pie y en la columna, pero logré mi objetivo y aquí estoy”.
“Esto es una demostración que los sacrificios tienen su recompensa, las cosas que uno pasa para lograr este sueño, que se lo debo a mi madre que está en el cielo. Cuando tenía 16, 18 años, mi entrenador nos manda por internet las cosas, entrenando en los pasillos. Lo que vale es el sacrificio. Espero que mi equipo y yo estemos en los Juegos Olímpicos dentro de cuatro años”,
“Nosotros (con el noruego) tenemos contacto y me dijo, que se veía conforme, y me dijo vamos a jugar yo me quedé callado y pensé, no yo no voy a jugar, yo me voy a llevar mi medalla, si el va a jugar que juegue él y ahí está”.
Limardo quien sufrió la pérdida de su madre indico que ella siempre está presente con él. “Cuando me voy del combate siempre escucho como me llamaba mi mama, vamos mi chiquito concéntrate la sentía ahí, la energía se sentía”.


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