lunes, 13 de agosto de 2012

A tres años de la agresión a periodistas en la esquina de Veroes, la impunidad sigue ganando por goleada

Fernando Peñalver tras recibir un garrotazo en la Esquina de Veroes

Hace tres años, el 13 de agosto de 2009, RCTV Internacional estaba pasando al mediodía una novela buenísima llamada "Los Reyes", cita impepinable con el humor y la distensión en tiempos muy difíciles para el país y particularmente para el periodismo. 
En ese entonces, yo era periodista deportivo del diario Ultimas Noticias, publicación bandera de la Cadena Capriles y en cuestión de horas la Asamblea Nacional había aprobado una modificación en la Ley Orgániza de Educación: de ese momento en adelante las denuncias ciudadanas en los medios de difusión, podían ser "contraproducentes" para los niños, niñas y adolescentes, estableciendo una censura intolerable.
Una asamblea de periodistas, ardorosa como suelen serlo, "comprometida" en apariencia, determinó con un día de anticipación, que ese jueves saldríamos a protestar de ser aprobada esa modificación, que metía de contrabando lo que tan categóricamentehabia sido rechazado en el Referemdum Constitucional de 2007. 
Estaba terminando de ver "Los Reyes" y tan sólo un grupito de gente seria y responsable salió con rumbo al Boulevard Panteón. La consigna era una sóla: "quiénes somos? Periodistas. Qué queremos? Libertad". 
Superando el rubor de llevar unos habladores en el pecho, hechos de un cartoncito my endeble, llegamos a la Esquina de Veroes para repartir volantes y plantarnos en la Avenida Urdaneta, únicamente cuando el semáforo en rojo nos lo permitiera. Mas comeflor, imposible.
Intentamos hacer valer nuestro derecho ciudadano y constitucional, cuando un grupo de señores provenientes del Edificio Phelps, sede de Avila TV, nos conminaron de forma agresiva a desalojar la calle "porque eso era territorio de la revolución". 
Intentamos dialogar con ellos, incluso con los brazos en alto, ante el desconcierto de un grupo compuesto en su mayoría por mujeres periodistas. Y sucedió de repente: yo recibí un garrotazo a traición en la cabeza, 12 hombres y mujeres fuimos rodeados y golpeados a pleno mediodía en una de las avenidas más transitadas de la capital, a metros de las principales sedes de los poderes públicos. Una pesadilla.
Lo que vino después fue muy rápido: fuimos asistidos en clínicas cercanas, se manifestó la natural angustia de nuestras familias, vinieron las declaraciones a los Fiscales del Ministerio Público, las tibias condenas de Eleazar Díaz Rangel, las asistencias a medicina legal, los pronunciamientos de los actores políticos, el desmentido de Avila TV de que su personal fuera partícipe de esa salvajada, etc, etc, etc.  Hasta la cloaca presidencial de la Hojilla, nos dedicó generoso tiempo de TV para hacernos ver como victimarios y hasta merecedores de tal infamia.
La secuela más hermosa de aquella indignante jornada, fue ver una marcha de periodistas en el centro de Caracas, desde la Fiscalía hasta la esquina de Veroes, donde unas horas antes se había perpretado el hecho de violencia contra nosotros.
A tres años, muchas cosas han cambiado y van a seguir cambiando. Tengo cerca de dos años desempleado, porque las voces disidentes son "peligrosas" en empresas periodísticas que pregonan elevados valores, pero no los practican a lo interno. El país que vivía aterrado en aquel 2009, ya se atreve a a plantarle cara a un régimen enfermo y ya de salida.
Lo que se, es que si tuviera que volver a salir a la calle, volvería a hacerlo. No quiero que mi hijo mayor y futuro colega, Gabriel Armando, pase por una agresión semejante. 
Que los ciudadanos de este país le demos un parao a la impunidad,  para que se imponga más temprano que tarde, la necesaria justicia.

Fernando Peñalver

2 comentarios:

  1. Ana María Linares9:29 p. m.

    Sí, contundente: como el palazo que un tipejo te propinó porque sí, porque lo mandaron... seguramente otro individuo, un cobarde con chapa, o con su ínfimo poder. Lo que queda es exactamente lo que estamos haciendo: denunciar; y no para exigir justicia simplemente, sino para ACTUAR de manera de que NUNCA MÁS sucedan cosas como ésta. Mi admiración y solidaridad, Fernando, para ti y para todos los que luchan por su DIGNIDAD, que es la nuestra.

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  2. vilma peñalver8:03 a. m.

    Fernando, la injusticia vuelve a recordarnos en la familia Peñalver que cuesta muy, pero muy caro ser honesto, ser fiel a nuestros sentimientos, principios y valores, en su oportunidad tu tío Ennio (q.e.p.d.) también pagó con cárcel su valentía de denunciar la corrupción del caso "SIERRA NEVADA". Seguiremos siendo comeflores, pero nos llena de muchísimo orgullo serlo, que compartamos esta forma de ser. Nuestros hijos, que son el mejor regalo de Dios, se sienten y se sentirán orgullos de pertenecer al GRUPO PEÑALVER COMEFLOR. Sigue adelante, llegará el día y está cerca, donde la justicia volverá a ser nuestra guía. Dios te bendiga e ilumine hoy y siempre sobrino admirado.

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