lunes, 1 de octubre de 2012

Rebotero, 1 de octubre de 2012: Una Liga que hipotecó su futuro con lo peor del pasado

La torta de los 40 años de la Liga Especial de Baloncesto, hoy Profesional, va a estar contaminada por un factor que creíamos se mantendría alejado de las canchas: la interferencia de los dueños de clubes en las decisiones técnicas de la organización que crearan en 1974 Leonardo Rodríguez y una cuerdita de Quijotes.
Al término de la convención en Aruba, quedó claro quién manda en la Liga, cuál es el tipo de aliado para el futuro y el tenor de los acuerdos.  Una vez más, la próxima generación de talentos emergentes va a experimentar el rigor de las práticas, pero suspirará desde la banca ante la presencia obsena de los importados.
Más tarde o más temprano, el poder de un enemigo jurado de la que fuera una propuesta gerencial de avanzada, va a terminar torpedeando su vuelo. Anótenlo.
Justo es comentar la huella de Rolando Urdaneta en LPB, ya que sus 6 años de gestión fueron positivamente valorados en una encuesta que realizamos en Rebotandohoy. Ingeniero en computación de profesión, Urdaneta tuvo el mérito de elevar el nivel organizativo, comercial y comunicacional de la institución.
Hábil como pocos y aprovechando contactos al más alto nivel en el gobierno "revolucionario" del presidente Chávez, llegó a pensar que podría imponer su criterio ante un grupo de empresarios, poco dados a someterse al severo espíritu de los códigos deportivos.
¿Habrá habido un socio que le reclamara a Germán Blanco Romero el haber suspendido la postemporada de la liga, sin consultarles? ¿Será capaz la nueva gerente operativa de hacer valer su voz, en un ambiente tan marcado por el autoritarismo y el abuso? Sinceramente, le recomendamos que ni siquiera lo intente.
Mientras esto sucede, el país se enrumba a nuevos retos, a nuevos horizontes, donde espero que el ácido de la corrupción no marque el accionar de sus hombres y mujeres. Vienen otros tiempos para mi amado básquet, pero no necesariamente mejores.

Carmelo Cortez, Germán Blanco y Rolando Urdaneta
 

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