Arepa & Marraqueta: El brazo de Herodes no alcanzó a los muchachos en San Isidro

Hace un calor de los mil demonios en Santiago; cada vez que me asomo a buscar información de la temperatura o el estado del tiempo, mis ojos confirman lo que ya una especie de modorra personal y colectiva me hace sentir: 30 grados centígrados a la sombra. Todos en la ciudad estamos lentos, malhumorados y buscamos escapar de los bestiales rayos del sol en este verano austral. Así estaba, casi arrastrando los pies camino a casa, cuando a la salida de la estación del Metro Santa Lucía un milagro musical me salvó: cinco muchachos -tres caraqueños, una guara y un guariqueño- ejecutaban con maestría la pieza Apure en un viaje , de Genaro Prieto. No tengo que decirles que me paré a escucharlos; es más, hasta donde la compartida emoción de unos 25 compatriotas me lo permitió, pude cantar con ellos Mi querencia , de Simón Díaz, en plena alameda Bernardo O’Higgins, en la céntrica calle San Isidro. Este ensamble emocionó a los venezolanos que salían del Metro y a no pocos chilen...