miércoles, 26 de febrero de 2014

Rebotero: El show debe seguir en el tabloncillo de LPB (drama en tres actos)


Emmett se va con la preocupación de un país amigo en problemas (Foto Fernando Peñalver)


                                    I
Estoy en la conferencia de prensa post juego, tras la barrida de Cocodrilos de Caracas al Trotamundos de Carabobo en el gimnasio “José Beracasa” del complejo Naciones Unidas.
Se va André Emmett para el Líbano. Se van 25 puntos por Maiquetía. 
Dicen que los 70000 Dólares que le van a pagar, no pueden ser igualados acá ni siquiera por una organización como la que fundara Guillermo Valentiner en 1991. Palabras mayores…
Se va y escribe en un “tuit” que rezará por la Paz de Venezuela dondequiera que esté. Se va consciente de que tenemos graves problemas, serias dificultades en este país, pero la Liga no los ve o no los quiere ver. Mejor alineadita, mejor bien contenta para la foto que toman desde Ministerio de deportes.

El país bipolar que somos me mostró dos días de fiesta, jolgorio y hasta una petición de mano en la cancha del Naciones Unidas. Una cheerleader cumplió años pero no se le ve contenta. Dice que mientras aquí hay que aplicar aquello de que “el show debe continuar”, en la calle están reprimiendo ferozmente a los estudiantes que protestan. “Sonrío, pero por dentro estoy avergonzada!”

Hay gente que está en el juego, que se tripea la magia del básquet, pero que sabe que esa farsa televisada, no los va a salvar del malandro que decide, quien vive y quien muere en el barrio. Que no sabe cuándo volverá al básquet, porque el sueldo no les alcanza para vivir, en este país que se va a pique en cada devaluación.

 
Inseguridad, carestía, desestabastecimiento, pobreza, represión pero el show debe seguir (Foto FP)

                                    II
Si tuviera que escoger una opción en la vida, la última que tendría en mi lista sería ser propietario de un equipo de baloncesto en la Liga Profesional de Venezuela.
Seamos honestos: he sido un limpio toda la vida y no creo que eso vaya a cambiar en los tiempos por venir. Si no fuera por la amorosa y férrea ayuda de mi señora Ana María, mis finanzas serían un desastre mayúsculo, digno de los finales de las películas tipo “spaguetti western”.

A la distancia de lo que ha sido LPB, una referencia gerencial de primera línea, percibo que hoy se ha convertido en una oficina deportiva del gobierno de la República Bolivariana de Venezuela. Me explico: en medio de la conmoción, de lo ola criminal y represiva, de la violación a los más elementales derechos humanos, incluyendo al de acceso a una información veraz y hasta el derecho a la vida, LPB hace como los tres monitos sabios: no ve, no oye, no habla.

Hasta hace semanas, uno de los directivos de Gaiteros del Zulia se vanagloriaba que le cambiaba el color del uniforme al equipo a rojo socialista y chavista. Por le daba la gana
Ese joven directivo determinó que el quinteto furrero representa a una parcialidad del Zulia: la del oficialismo, de que se viste de rojo y que grita sin pensar la consigna de turno.

De Guaiqueríes de Margarita, no ahondemos mucho porque ES un activo del estado venezolano, pero que funciona como si fuera propiedad del ministro de turno. Uno día de estos me gustaría hablar con Rodolfo Tovar Mata para que me cuente qué fue lo que hizo esto posible.

                                               III
Vuelvo a la conferencia post juego del segundo de la serie Cocodrilos vs Trotamundos. Todo un clásico. Un compañero periodista de Meridiano TV me dice que está preocupado, que luego que los “bajaron” del avión tras la Serie del Caribe en Margarita, se les dijo que recortarían al máximo las transmisiones LPB en 2014 por razones económicas. Los clientes están cerrados, aterrados. El básquet no se vende igual. Los juegos se harán desde cabina, con las señales regionales (algunas de muy mala calidad y piratísimas). Al joven colega ya le picó el mosquito del exilio. No tengo palabras para contradecirlo…

Viene Joschuar Palacios a declarar y se me desparrama la cara de alegría. Veo en él a un joven trabajador, talentoso y que junto a Lenín López, fue clave en la victoria del cuadro de Néstor Salazar en PNU. Le veo declarar con soltura, con gentileza y conocimiento.

Casi tiene la misma cara, quizás la misma edad, del estudiante que mataron de un tiro en la cabeza en la esquina de Tracabordo, a escasas cuadras de mi casa. Hoy estuve en la esquina donde cayó abatido: vi las velas, los sentidos escritos, las flores y la cara del carajito con la camiseta del Deportivo Táchira. Bassil se llamaba. Parte del alma se me hiela. Ana María me rescata y sigo caminando…

No hay comentarios:

Publicar un comentario