lunes, 11 de agosto de 2014

Cumaná demanda la reparación de sus piscinas públicas ya: no se haga el loco Gobernador!!!

 
Andrea Santander, anoten ese nombre que va a comerse el libro de récords (Composición Ramón Ríobueno)


Fernando Peñalver
@rebotero 

Existen situaciones en la vida, que por más que uno quiera buscarle justificación alguna, no tienen ni pie ni cabeza. Sucede que mañana martes 11 de agosto de 2014 comienza el Campeonato Nacional Infantil de Natación, en el complejo de piscinas Félix 'Lalito' Leal de la primogénita Cumaná.
Imagínense ustedes: 540 atletas de todo el país, pertenecientes a 22 asociaciones y 96 clubes, buscarán los máximos honores, en una cita llamada a potenciar el semillero de los deportes acuáticos de Venezuela en los tiempos por venir.

Aquí viene el "pero". La Asociación de Deportes Acuáticos del estado Sucre, entidad antitriona, no inscribió a ningún nadador en la competencia. Incluso, el campeonato regional, pautado en esa piscina, fue llevado a otra entidad por la renuencia de los entrenadores a participar.

(Debemos realizar un justo paréntesis: la indolencia de las autoridades de la Gobernación del estado Sucre ha sido "olímpica". Hace más de un mes, el complejo Leal estaba en el más completo abandono. Sin cloro, sin filtros, con las instalaciones eléctricas vandalizadas, era poco menos que una locura presentarse a competir. Se haría el ridículo. Otra instalación, la del complejo 26 de Octubre, donde se formaron Francisco Sánchez y Antonio Saint Aubyn está en la carraplana desde 1995. ¿Quién responde por este crimen contra los talentos de la natación del estado Sucre?)

¿Puede entenderse semejante Harakiri deportivo? Lo más insólito es que, como "no hay sucrenses en el Nacional Infantil, entonces les retiramos el apoyo a la competencia". Semejante desproporción se habría escuchado en predios de la Fundación Sucrense del deporte o como quiera que se llame.

Las autoridades de la Federación Venezolana de Deportes Acuáticos tuvieron que apelar a la Lopna para defender los derechos de los tritones y sirenas de entre 10 y 13 años de edad, quienes desde mañana buscarán enmender el libro de récord, tal y como seguramente lo hará Andrea Santander, la exponente más brillante de esa generación.

Hago votos porque la sinrazón y mezquindad no se hagan presentes en este evento, que los atletas puedan competir en santa paz y con el apoyo logístico mínimo necesario, que la generosa familia sucrense seguramente les brindará, más allá del egoismo de unos pocos.

"Ay Cumaná quién te viera", cómo diría el Gran Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre. Cómo me gustaría estar allá, para ser testigo de tantísima maravilla en esa piscina. Pero un esguince molesto, me lo impide. Fuerza muchachos.

PD: Perdió la natación sucrense, pero ganó la economía de la ciudad con la presencia de tantas familias demandando bienes y servicios.

viernes, 8 de agosto de 2014

Por culpa de un esguince...



Fernando Peñalver
@rebotero

Cuando entré a la glacial sala de operaciones, el pasado lunes, el médico anestesiólogo me preguntó si me habían intervenido con anterioridad. El padre tiempo me agarró por la batica y mejaló varias décadas atrás...

Hice memoria y la respuesta se remontó a 1969, estelar momento de la caminata especial y la canción "Acuarius" de la Quinta Estación. Tenía yo 4 años y un recurrente problema de gripe crónica, hizo que mis amígdalas fueran "sacrificadas".

Recuerdo que era una habitación blanquísima, del hospital militar "Carlos Arvelo", el mismo donde Teodoro Petkoff ejecutase su espectacular fuga a punta de sábanas, por el balcón, dejando en ridículo del temible Servicio de Inteligencia de la Fuerza Armada (Sifa), hoy Sebin.

Recuerdo que comí helado hasta el hartazgo, al punto de que llegue a aborrecerlo durante un tiempo, corto, eso si. Y el lunes 4 de agosto de 2014 volví a una sala de operaciones. Un esguince al que no le hice caso durante 7 años, hizo crisis casi al punto de no dejarme caminar.

La experiencia fue extrema. No sólo por la indefensión que implica ir apenas recubierto con una batica, sino por el bestial frío que hace allá abajo. "Ojo, vine por una Tenosinivitis, no por un implante mamario", afirmé en son de broma macabra, en la antesala del quirófano.

La anestesia epidural confirmó su fama, pero la verdad fue que la soporté teniendo un pensamiento fijo: "al mal paso, darle prisa". El Dr Marco Rivas, médico traumatólogo y deportivo hizo su trabajo con precisión y profesionalismo, "asistido" por mi vecino, el Dr José Gregorio Hernández Cisneros.

Hoy estoy en eso que llaman reposo, escuchando todos los consejos que de buena voluntad me llegan. Todos apuntan a no apoyar el pie intervenido, a descansar. Yo ando fastidiadísimo.

Esa es la parte difícil: querer moverse, ir al baño, buscar un vaso de agua, se han transformado en tareas dignas de Prometeo. Aprender a manejar las muletas es otro asunto delicado. Quedo reventado al trasladarme de un punto a otro de la mi casa.

Mientras me "quejó" y hago catársis en este blog, no puedo dejar de recordar al joven amputado de una pierna, con el que coincidía en la pica de La Julia en El Márqués, cuando dejaba a mis chamos en el colegio.

El muchacho tenía unos brazos de acero y una determinación más allá de toda comprensión humana. Pero por sobre todo, en cada punto del ascenso, me confirmó que con lástima nada crece. Y hasta una sonrisa se permitía regalarme.

Aquí sigo: debo aprender a ser paciente.

Agosto 2014


Rostros del Polifónico Rafael Suárez (I)