viernes, 31 de enero de 2014

Rebotero: "Lánzate, lánzate, lánzate" o la crónica de una conferencia de prensa que no fue...

Las autoridades del presidium no confrontaron a la prensa como un cuerpo colegiado (Foto Jhon González)


Ayer fue un "Jueves Negro" para el periodismo y el deporte venezolano. Veamos por qué.

Bien temprano y puntual me fui a la tradicional conferencia de prensa de la LPB, organización que comienza este domingo su actividad en Puerto La Cruz, con una serie adelantada (Marinos vs Panteras), pero cuyo inicio oficial será el próximo jueves 6 de febrero en el Naciones Unidas.

"Lánzate, lánzate, lánzate" era la letanía multimedia machacada que, bajo los "armónicos" acordes de un reguetón, se repetía una y otra y otra vez, en una terapia de enloquecimiento progresivo para los que estábamos presentes en el Hotel Meliá.

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Antes de seguir con la crónica, debo decirles que yo asisto a estas conferencias desde el año 1987, en tiempos de la gloriosa Liga Especial. 

Aquellos encuentros no sólo eran un gran compromiso, sino la posibilidad de confrontar a TODOS los responsables de la marcha del baloncesto élite, en un mismo lugar y en un presidium único.

Recuerdo que era todo un reto superar el nivel de experticia, conocimiento y sentido crítico de las preguntas de colegas como Armando Naranjo, Cándido Alexander Pérez, Rubén Rojas Jackson, Freddy Rosas, José Luis López, Irving Guanipa, el hoy desaparecido Ricardo Colina, William Brito, José Rubicco, Juan Leonardo Lanz, Luis Vargas, entre otros que se me escapan de la memoria,

Los dueños de equipo DEBÍAN enfrentar a la prensa, más allá del edulcorado discurso que "son parte fundamental del espectáculo de la familia venezolana". El otro recurso que tenían era excusarse, y enviar a la piscina de tiburones a sus gerentes generales, los mismos que daban la cara por los desafueros de sus patrones...

Pero por sobre todas las cosas, uno percibía que la LIGA como iniciativa privada y CIVIL respondía con agilidad y eficiencia a las exigencias sociales y financieras del baloncesto, frente al burocratismo del Estado.

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Media hora, una hora. Los periodistas hacíamos cálculos en torno al inicio probable de la cita con la prensa, que en cambote y con una transmisión en directo de TV, esperábamos y esperábamos como si estuviésemos en el Bar de Rick, de la mítica película "Casablanca".

"Si nos diésemos a respetar, hace rato que nos íbamos Fernando. Esto es una falta de respeto. Pero siempre hay dos o tres pajúos que se quedan y convalidan este apropello", me comentó en voz baja un colega, mientras trataba de adelantar su trabajo, para evitar el cochino de más tarde.

Y sucedió: casi con dos horas de retraso, comenzó la "conferencia de prensa". De inmediato entendí la tardanza: había que esperar la llegada del recién designado ministro del poder popular para el Deporte, Antonio Álvarez, bautizado como "El Potro", desde sus tiempos de pelotero profesional. Y es que Álvarez sigue la nefasta tradición, marcada desde el poder, de hacerse esperar en cualquier acto público.

Luego de la insípida disculpa de rigor, vimos un video en el se cometieron no pocas injusticias con personas que le han dado su vida entera, para hacer grande al baloncesto. 

¿Cómo se puede hacer una enumeración de narradores del básquet, que no incluya a Nelson "El Indiscutible" Jiménez o a Andri Osorio? 

¿Cómo se puede premiar y exaltar en el video de la Liga a un narrador que, de manera irresponsable, arengó a los enardecidos aficionados del Luis Ramos, en contra de los árbitros en la pasada final?

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En el ambiente flotaba el tema del astronómicamente costoso "wild card", cupo que VENDE la Federación Internacional de Baloncesto, para asistir al Mundial España 2014 a los equipos que no lograron clasificar, como fue el caso de Venezuela. Son 830000 marcos suizos, casi 2 millones de dólares.

Para que conozcan mi posición personal sobre este particular, les citaré lo que le declaré al colega Ender Añez del diario "La Verdad" de Maracaibo: Añez escribió "el ambiente del baloncesto está encendido con la proposición y las reacciones no se han hecho esperar. 'La propuesta es una cachetada tanto para el país como para la historia del deporte venezolano que está llena de gestas heroicas. El mismo baloncesto tiene páginas memorables. Habría que preguntarle a figuras como Carl Herrera, Oscar Torres e Iván Olivares -a quien hasta le partieron los dientes jugando para la selección- qué es lo que piensan de esto que están planteando', declaró Fernando Peñalver, periodista de baloncesto".

Fue grotesco, bizarro, inaudito ver a un funcionario público de este gobierno, caracterizado por el irrespeto más flagrante a los Derechos Humanos, hablar de Paz y Tolerancia. Pero no sé qué pasaría por la mente de los poquísimos dueños de clubes o de los gerentes generales, verlo hablar como si fuera PROPIETARIO de un patrimonio del Estado Venezolano: Guaiqueríes de Margarita. Yo me sentí atropellado, como ciudadano y como doliente de mi deporte con la actitud manirrota de este nuevo "Mark Cuban"...

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Cuando cerraron la conferencia de prensa, créanmelo, sin una pregunta por parte de los periodistas y se trocó en la canibalización de perseguir a personajes que se disgregaron (O escaparon) por la sala del majestuoso hotel, alcancé a preguntarle a uno de los jerarcas, por qué se negaron a encarar a los medios de comunicación: "el ministro no quiso. Eso es lo único que te puedo decir". No les dieron permiso, como si fuese un cuartel o un colegio primario.

Lo más doloroso fue que ningún periodista dijo esta boca es mía, para reclamar. Unos corrieron tras la noticia, otros ya estaban instalados en la fila del buffet del almuerzo.

Mientras escuchaba al ministro hablar cual Disneylandia de asesores NBA, de una ayuda millonaria en dólares autorizada desde Miraflores para el "wild card", no pude dejar de pensar en la escuela de baloncesto del profesor Edwin Villalta, ubicada en el barrio Chapellín, huérfana de toda ayuda, con pelotas que dan pena, pero con una voluntad a prueba de balas, literalmente. Es una cancha que está debajo de un puente, cercada por el malandraje y las filtraciones.

Tiempos oscuros vivimos, muy oscuros, en este país, tu país. Pero a un buen amigo le dije recordando al poeta hindú: "el punto más oscuro de la noche, es el que precede al amanecer". Que así sea.

jueves, 23 de enero de 2014

¿Y dónde quedó el 23 de Enero de 1958? Tres miradas sobre una fecha que nos cambió la vida


Pérez Jiménez era amante de los deportes. Aquí le vemos con Juan Manuel Fangio


Hubo un tiempo en que, para este servidor, el “23 de Enero de 1958” era una fecha lejana, vacía y sin conexión afectiva alguna. La vida y muchísima gente querida me enseñaron todo lo contrario.

Recuerdo los cuentos de mis abuelas Elina y Clara María, adequísimas, cuando estaban involucradas en la clandestinidad: una metiendo volantes en los pañales de sus hijos más pequeños y la otra formando cuadros en el magisterio, siempre atentas a los filosos zarpazos de la Seguridad Nacional.

Recuerdo  la historia de mi Viejo Alí Rafael Peñalver Bolívar, cadete de la Efofac, que por no tener dinero para irse a Maturín fue testigo en primera fila de los acontecimientos que derivaron en la caída del dictador Marcos Evangelista Pérez Jiménez en aquel enero de Gloria.

Tiempo después, siendo pichón de periodista, conocí a un tipo alegre, vital, eterno optimista que por aquellos lejanos tiempos de 1986 llevaba adelante la “quijotada” de gerenciar a la franquicia Panteras, en el gimnasio “J.J. Papa Carrillo” de Sebucán: Amílcar “Kiko” Gómez se llama mi amigo y en 1958 era, nada más y nada menos, que integrante de la Junta Patriótica de Venezuela, entidad que coordinó a fuerzas dispersas por la liberación del país.

Es por ello que hoy comparto con ustedes, amigos míos, tres testimonios de gente que vivió esa época convulsa, que marcó la historia del SXX Venezolano.

Trujillano, magallanero y padre de familia

Leopoldo José Linares es magallanero y en su natal Trujillo practicó el beisbol desde muy pequeño. Una vez, el mismísimo Patón Carrasquel lo fue a ver jugar.

Tiempo después, en una de esas volteretas que da la vida, volvió al diamante de la pelota, pero a más de 5000 kilómetros de su casa. Estaba residiendo en Santiago de Chile, lugar que escogió su familia para protegerlo de la cárcel en Venezuela y que terminó siendo su segundo hogar. Allí se enamoró y tuvo dos hermosas “guaguas”.

El que luego se convirtiera en destacado periodista y analista político, nos cuenta lo que fue la génesis del “23 de Enero”, fecha libertaria sembrada en el alma del pueblo venezolano, desde el año 1958.

 “El llamado Pacto de Punto Fijo comenzó a gestarse en Nueva York en 1957. Rómulo Betancourt, Rafael Caldera y Jovito Villalba acordaron respaldar y hacer realidad el gobierno del aspirante que resultara ganador en las primeras elecciones a la caída de la dictadura.

Yo vivía en Chile desde 1955 y entre la comunidad de perseguidos y exiliados se decía que Pérez Jiménez a sus 47 años, iba a morirse en su cama como Juan Vicente Gómez. Al final, el ‘Tarugo’ salió correlón y se fue en la Vaca Sagrada (El avión presidencial) la noche del 23 de Enero de 1958.

Los venezolanos en Chile esperábamos noticias desde la redacción de El Mercurio y fue una gran alegría saber que había caído la dictadura. Recuerdo que muchos políticos como Salvador Allende y Agustin Gonosio simpatizaron con nuestra causa”.

El pueblo tomó y redujo a cenizas la sede de la temida Seguridad Nacional


 “Váyanse ya, que viene la Seguridad Nacional”

Armando Naranjo trabajaba en la redacción deportiva de El Universal, cuando este rotativo tenía su sede en el edificio Ambos Mundos, en el centro de Caracas.

“Nosotros estábamos respaldando la Huelga de la Prensa y me tocó recibir una llamada del colega Eleazar Díaz Rangel, dirigente de la Asociación Venezolana de Periodistas. Me dijo que nos fuésemos, porque la Seguridad Nacional estaba allanando las redacciones.

Mis compañeros de trabajo, en ese entonces, eran Omar Lares, Álvaro Miranda, Leslie Gruber, José Luis Arbona, Florencio ‘Chivo’ Osorio y Juan Vicente Bello.

Yo vivía en El Conde y podía ver las barricadas que hizo la gente para evitar el desplazamiento de la policía. Era evidente el deterioro del gobierno de Marcos Pérez Jiménez.

Cuando voló la Vaca Sagrada, que así era como se conocía al avión presidencial, la fiesta popular fue tremenda. La gente se echó a la calle. Fue en ese momento que supe que Amílcar Gómez, el popular locutor comercial deportivo, era integrante de la Junta Patriótica. Era un tipo muy alegre, amigo de todos”.
 
“No hubo piedad con los esbirros”

John Muñoz fue exitoso multiatleta, docente y estaba en su querida casa de El Cementerio cuando comenzó la liberación de Venezuela, ese 23 de Enero de 1958.

“Yo tenía como 19 años y vivía en El Cementerio. Recuerdo que fui con el locutor Ivan Díaz Millán a la sede de la Seguridad Nacional y en el camino escuché el vuelo de la Vaca Sagrada.

La salida de MPJ fue producto de un movimiento colectivo, que era el clamor de la Nación. El pueblo identificó a los torturadores y esbirros de la policía política y los linchó sin piedad.

Papá era sindicalista y recuerdo que en una oportunidad me dijo que no podía llevar al escudito de Juan Bimba en el pecho, porque me podía traer problemas. Era el símbolo de Acción Democrática.

Yo estaba muy joven y llegué a intervenir en los desfiles de la Semana de la Patria. El gobierno en ese entonces, como ahora, explotaba a las figuras populares como Susana Dujim (reina de belleza), Alfonso Carrasquel (grandeliga) y César Girón (torero).

Luego de que cayó MPJ, supe que mi vecino Jesús Ramón Carmona estaba trabajando en la clandestinidad la política. El le disputó la Federación de Centros Universitarios a Hilarión Cardozo y le ganó”.
Charreteras ayer, las mismas de hoy...


Sí, a 56 años de distancia, el país vive sumido en un pantano de desesperanza, devaluado no sólo en su signo monetario, sino también amnésico, catatónico, ignorante de su propia historia contemporánea y peleándose como perros callejeros mientras una casta de charreteras tan o más corrupta que la de antaño, negocia el país a nuestras espaldas, cabalgando en una épica trasnochada y vacía.

domingo, 5 de enero de 2014

Se lo compré a Brassesco (I) …"A la cara" o Money shot, me dejó con ganas!!!


Fernando Peñalver

A María Isolett Iglesias, con afecto




Esta sección en “Rebotandohoy”, marca el inicio del año nuevo 2014, con mis sinceros deseos por su dicha, prosperidad pero muy en particular porque la salud de todos y cada uno de ustedes se multiplique, como el señor francés de 102 años, que anda dándole durísimo en una bicicleta por allí, Robert Merchand.

“Se lo compré a Brassesco” rinde sincero homenaje a la familia de Esteban Brassesco, viejo librero uruguayo, agudo polemista, gran conversador, amante del fútbol y sembrador de cultura en el gremio periodístico venezolano, que en muchas oportunidades brilla y renace a la luz de una sugerencia de Brassesco o de su hijo Daniel.

Y resulta que amanecí el año leyendo a la escritora estadounidense Christa Faust (1969), quien con su trepidante libro “A la cara” (Ediciones Punto Cero, 2010, Primera edición, traducido por Oscar Palmer), me dejó bestialmente hambriento por leer más.

La novela cuyo título original es “Money shot”, refleja la vida de una actriz porno retirada, hoy próspera empresaria, pero que de “golpe y porrazo” se ve envuelta en una serie de hechos desafortunados que le colocan en trance de limpiar su nombre, luchar por su vida y vengar la muerte de los poquísimos seres queridos que tiene sobre la faz de la tierra.

Este libro que le compré a mi querido Daniel Brassesco, en la redacción de El Universal, me hizo recordar a Carmen Marina Carrillo Ágreda, quien hace poco más de 20 años me aconsejó leer la llamada Novela Negra, género que llevo al pináculo de la excelsitud mi admiradísimo Raymond Chandler.

Mientras que el fracasado detective privado Phillip Marlowe se mueve, entre luces y sombras, en los antros clásicos de los años 40 y 50 del Siglo XX, la heroína creada por Christa Faust es el prototipo de un ángel vengador, con 45 kilos y una determinación a prueba de balas en los albores del inmisericorde Siglo XXI. Se llama Angel Dare.

No voy a comentarles más nada, porque me pican los dedos por quitarles el placen de descubrir la trama, calificada como ya como un clásico del género “hardboiled”, pero desde el exquisito punto de vista de una sobreviviente de la calle y la violencia.

Si tienen el gusto de conocer a Daniel Brassesco, pídanle el libro ya. Si no búsquenlo en la librería. Este es uno de esos ejemplares de mi biblioteca que, pueden jurarlo, no le voy a prestar a nadie.


Christa Faust a la usanza de las mujeres fatales de los años 40 del SXX